Debussy
y la Rapsodia para clarinete
Por Guy Dangain
(Traducción: Amalia Del Giudice)
En 1909 Claude Debussy fue elegido miembro del Consejo Superior
del Conservatorio de París...Se le pidió que escribiera
dos obras para la clase de clarinete en vista de los concursos
de fin de año de 1910. Este fue el origen de la Primera
Rapsodia para clarinete y de una lectura a primera vista.
• Qué
es una rapsodia?
Fragmentos desprendidos de
los poemas de Homero que cantaban los rapsodas, nombre que los
griegos dieron a aquellos que iban de pueblo en pueblo recitando
los cantos de los poetas.
La rapsodia es una obra hecha de piezas, de fragmentos, de partes
inconexas. Es un discurso intermitente, espasmódico,
de marcha cambiante. Ella oscila sin cesar: unas veces se retrasa
otras se embala frenéticamente llegando hasta la exaltación.
La Rapsodia para clarinete de Debussy es seductora, caprichosa,
poética. Los diversos registros el instrumento se encuentran
explotados en todos sus recursos sonoros y expresivos. Esta
obra hace alternar ensueño, alegría con una libertad
y una poesía encantadora. Sobre la Rapsodia, Debussy
decía: “Esta es ciertamente una de las obras más
amables que he escrito.” Pierre Boulez se sorprende todavía
al encontrar en una obra de concurso tanta gracia y poesía.
Pero no hay que confundirse, ella exige más allá
de una aparente simplicidad técnica una perfecta maestría
del instrumento.
• Historia de
la Rapsodia
Del repertorio francés, es la obra más bella para
clarinete, un verdadero kaleidoscopio de miles de facetas sonoras.
Esta obra de concurso fue dedicada a Prosper Mimart (1859-1928)
como testimonio de simpatía. Mimart fue alumno de Cyrille
Rose. Fue solista en Pasdeloup Lamoureux, en la Opera Cómica,
luego en la Sociedad de conciertos del Conservatorio, y profesor
de clarinete en el Conservatorio de París de 1905 a 1918.
Le debemos un Nuevo Método de clarinete teórico
y práctico muy poco conocido según mi punto de
vista (edición Enoch). De igual forma se le debe el artículo
sobre el clarinete en la famosa Enciclopedia de la Música
y Diccionario del Conservatorio dirigido por Lavignac.
La primera audición de la Rapsodia tuvo lugar en la Sociedad
musical independiente sala Gaveau el 16 de enero de 1911 por
Prosper Mimart, con Krieger al piano.
La obra fue orquestada en el mes de agosto de 1910 y tocada
primero, dato interesante, en Rusia; después en los Concerts
Pasdeloup el 3 de mayo de 1919 por Gaston Hamelin, fantástico
pedagogo, que fue solista de la Sinfónica de Boston y
luego de la Orquesta Nacional de Francia.
• Algunas referencias...
Podemos diferenciar en la vida musical de Debussy tres períodos:
- El primero, hasta Pelléas
y Melisande ( 1902) dominado por el impresionismo, teñido
de simbolismo;
- El segundo, fuertemente influido por el naturalismo; La Mer
(1905), les Iberia (1908). El naturalismo es una doctrina literaria
y artística en la que participaron Zola, Monet, Rodin,
entre otros. Por medio de esta doctrina protestaban contra las
influencias alemana, escandinava y rusa.,
- El tercero, con un arte del compositor esencialmente melódico,
muy claro y simple: El Martirio de San Sebastián (1911).
Es el período neo-clásico. Es este el que nos
interesa en particular, ya que Debussy escribió la Primera
Rapsodia pare clarinete entre fines de diciembre de 1909 y enero
de 1910.
• La
concepción sonora de Debussy
El sonido, en su estado puro,
es un elemento creador dentro de la estructura musical, al igual
que la melodía, el rimo, la armonía. Existe en
Debussy una sensibilidad excepcional respecto a los timbres
de los instrumentos, una manera infalible de renovarlos y de
utilizar las resonancias de los sonidos. Obtiene así
los efectos más hechizantes. El gusto en la sonoridad
es una de las marcas distintivas de la música francesa.
Claude Debussy habla de la colocación sonora; en 1915
escribe: “Estamos todavía en el desarrollo de las
armonías y son raras aquellas a las que les basta la
Belleza del sonido.” El aligera la orquesta al máximo
en la mayoría de sus obras; le da una prioridad a las
maderas: flautas, oboes, clarinetes, fagotes, y le quita la
supremacía a los metales haciéndoles utilizar
a menudo la sordina. El divide de buen grado el cuarteto de
cuerdas, Debussy se lamentaba al constatar que los músicos
de la época no sabían “descomponer”
el sonido. Por ejemplo: Pelléas y Mélisande, el
sexto violín tiene la misma importancia que el primero.
“Me esfuerzo en emplear cada timbre en un estado de pureza.”
Y agregaba: “Wagner llegó demasiado lejos”,
y comparaba su música con una masilla multicolor extendida
casi uniformemente dentro de la cual no distinguía más
el sonido de un violín del de un trombón. Él
hablaba de una reforma general de la disposición de la
orquesta en el escenario:”Las cuerdas no deben hacer una
barrera sino un círculo alrededor de los otros instrumentos,
con el fin de que la intervención de la pequeña
armonía y la armonía no sea otra cosa que el choque
de un “paquete”.”
Hoy, el problema continúa. Es a menudo imposible hacerse
oír en un solo de orquesta a menos que se fuerce el sonido.
Hay en la actualidad una tendencia a tocar cada vez más
fuerte, cosa que es totalmente anormal para la belleza del sonido
y la afinación. Dentro de una gran orquesta, sería
necesario pensar siempre en hacer música de cámara,
oír todas las secciones. Debussy no abusa nunca del forte.
Él practica mucho más el pianissimo y el piano.
En Jeux (Juegos), 557 compases de 709 están escritos
dentro de matices muy suaves. Podemos decir entonces que Debussy
redujo la “dinámica” en la música.
En su Rapsodia para clarinete, sobre 206 compases escritos,
debe haber una treintena en un matiz forte.
• Su estilo
Debussy nos dice: “Dejé
hablar mi naturaleza y mi temperamento; sobre todo busqué
ser francés. Los franceses olvidan muy fácilmente
las cualidades de claridad (transparencia) y de elegancia que
les son propias, para dejarse influir por la lentitud y la pesadez
alemana. Y sin embargo teníamos una tradición
francesa hecha de ternura delicada y encantadora (seductora).
De la profundidad alemana se puede lamentar lo mismo que de
la música francesa cuando ha seguido durante demasiado
tiempo los caminos que la alejaban de manera pérfida
de esta claridad en la expresión; concisa, recogida dentro
de la forma, cualidades particulares significativas del genio
francés!
Hoy, casi no osamos más mantener el espíritu,
creyendo que nos falta grandeza.”
(Sepan disculpar, pero todavía no le encuentro la forma
a este párrafo. Me es muy difícil en ocasiones
traducir este idioma...;-)
• Análisis e Interpretación
de la obra
La introducción es de
ocho compases. Ésta está suspendida en el espacio
y el tiempo, dentro de una nube diáfana.
Debussy indica “ensoñadoramente lento...”
Se podría muy bien decir: “Dentro de una bruma
dulcemente sonora”, “Del alba al mediodía
sobre el mar”... Por otra parte, encuentro que esta Rapsodia
tiene alguna similitud con el tríptico sinfónico
La Mer (El Mar) de 1905. Hablando de esta introducción,
Vladimir Jamkelevitch nos dice: “Alguna veces los preliminares
retrasan la instalación de un desarrollo que estaría
sobre el punto de comenzar, pero que es extrañamente
lento para decidirse, para dudar, para titubear.”
Las fusas del comienzo serán tocadas en un matiz suave,
sin golpes ni nerviosismo, como una improvisación (como
Preludio a la siesta de un Fauno, Juegos).
El tempo de la negra es 50. Debussy indicó en un buen
número de sus obras las indicaciones metronómicas,
con el fin de que se observe el tempo que él deseaba.
Llegan entonces los dos compases con tresillos con la cifra
1. Es el movimiento del agua. Un ligero balanceo y la frase
se instala, dulce y penetrante. Es el alba. Todo es calma, casi
silencioso, dentro de la bruma matinal (primer tema). Un tiempo
antes de 2, el SI asume una significación particular.
El primer rayo de sol acaba de despuntar, el movimiento se anima,
todo despierta. Una dulce luminosidad aparece (segundo tema).
En el sexto y octavo compás de 2, los arpegios en movimiento
ascendente ilustran el centelleo de la luz sobre el agua; el
discurso musical se hace más presente, como una guirnalda
luminosa, corriendo, furtiva, sobre las olas. Esta repentina
cadencia es una verdadera huída que se encuentra repetidas
veces en la música de Debussy. Muchas articulaciones,
adornos, trinos. Todo con delicadeza y elegancia. El tempo es
“el doble más rápido”en comparación
al poco mosso que se toca alrededor de negra 72...
Los cuatro compases antes de 3 nos permiten volver sobre esta
serena y magnífica frase, pero a la octava superior (primer
tema), con 4 trinos bastante marcados acompañados por
acordes paralelos (campanas de la Catedral sumergida - de los
preludios para piano-).La subida en fusas se hará en
un estilo similar al arpa, como el dedo de un hada glissando
sobre las cuerdas. No habrá ninguna preparación
ni terminación, el DO blanca de la cifra 3 será
el fin. Esta frase (primer tema) será ornamentado de
magníficos arabescos, símbolos sonoros de la línea
curva. Nos encontramos ahora “el doble más rápido”,
o sea el doble de “ensoñadoramente lento”
(100 la negra). El ambiente se transforma en amenazante - todo
es
movimiento y agitación. Ya había hablado antes
de “kaleidoscopio sonoro”. Debussy expone estos
temas en el espacio de un instante -aquí 13 compases-
los cuatro últimos nos devuelven a un clima más
apacible, más flexible (tercer tema). Las articulaciones
tendrán una gran importancia. Es necesario respetar con
rigor los matices, los puntos, los acentos, las rayas, los trinos.
Este “moderadamente animado” se interpreta compás
por compás. Uno encuentra el “antiwagnerismo”
de Debussy. Aquí todo es diferente, corto, delicado,
precioso. Después de una serie de trinos ascendentes,
él reexpone el segundo tema.
La segunda parte de esta Rapsodia comienza en la cifra 6: reexposición
del tercer tema sin fioritura, pero con vigor y seguridad. En
el tercer y cuarto compás de 6, Debussy disfruta anunciando
el cuarto tema scherzando. Es un diálogo entre el clarinete
y el piano. El tercer tiempo de estos compases es débil,
se hará sin ataque, como un relevo; sobre el séptimo
compás de 6, por el espacio de dos compases, él
coloca un quinto tema, que reencontraremos al final (cifra 12).
El scherzando (“bromista y liviano”), si respetamos
el pensamiento del compositor, debe permanecer en el mismo tiempo,
o sea “moderadamente animado” (negra 72). Esta indicación
metronómica me resulta un poco lenta, pero creo que actualmente
hay una tendencia a tocarla demasiado rápido, la negra
104 sería razonable y muy musical, ya que este tema debe
ser dubitativo, temeroso. Por eso la segunda mayor del piano
que acompaña este lugar es amenazante, yo diría
mismo rechinante. Este tema se afirma poco a poco para ser retomado
a la octava superior. Pensando ciertamente en la obra de concurso
que él escribió, Debussy nos desliza dos veces
un tratamiento “demasiado vicioso”. Después,
para hacerse perdonar, hace gracia de una melodía llena
de encanto y ternura (recuerdo del segundo tema), el cual delicadamente
nos lleva hacia el “dulce y delicado” del comienzo
(Primer tema) con una iluminación diferente: primero
sombrío, luego se abre en abanico con los seisillos del
piano. Todo se ilumina por las llamadas de trinos en un tempo
animado en cifra 10. Los arabescos enardecen y embalan el tempo.
Éstos crean un clima de fuga y pánico. Para Jankelevitch:
“Es el viento del pánico que sopla, el huracán
se arrasa con todo, tempo y tonalidad dentro de su tornado.
El tema del scherzo cede al enervamiento de un acelerando vertiginoso
y precipita con furia su ritmo de galope. La tonalidad misma
cae en el cromatismo. La melodiosa Rapsodia, disonante, jadeante,
comienza a rechinar y termina en derrota.”
Consulté los manuscritos de la Rapsodia en la Biblioteca
Nacional. Existen dos manuscritos: uno para clarinete y piano
escrito entre fines de diciembre de 1909 y enero de 1910 (D
et F 7636); el otro para clarinete y orquesta, escrito y orquestado
después del concurso de fin de año, y editado
en 1911 (D et F 8280). Visiblemente los dos manuscritos son
muy diferentes. Todas las suposiciones son posibles: 1) concertación
entre el profesor Prosper Mimart y el compositor por problemas
técnicos del instrumento; 2) cambios deseados por el
compositor;3) por el contrario, hay ciertos lugares con correcciones
difíciles de explicar. La partitura de ediciones Durand
(Rapsodie – Musique: Claude Debussy copyright 1919 ed.
Durand) está hecha conforme a los manuscritos. Entonces!
Misterio de la tradición oral?
• Discografía
Clarinete y orquesta
Franklin Cohen Orquesta de Cleveland/Pierre
Boulez DDG 439896-2
Sabine Mayer Orquesta de Berlín/Claudio Abbado EMI 5568322
Guy Dangain Orquesta Nacional de Francia/Jean Martinón
EMI 57267328
George Pieterson Concertgebouw de Ámsterdam/Bernard Haitink
PHILIPS 4387422
Clarinete y piano
Guy Dangain y Jean Koerner CALLIOPE
6695
Sharon Kam e Itamar Golan TELDEC 06300110222
Stanley Drucker y Kazuko Hayami CALA Records
Paul Mayer y Eric Le Sage DENON 79282
Karl Leister y Ferenc Bognar CAMARETA 3CM419
Sylvie Hue y Roger Boutry REM 311209
• Análisis de
los manuscritos

Tercer y cuarto compás
de cifra 5

Compás 12 de
cifra 5.
“¿Puede ser que
haya habido una concertación entre M. Mimart y el compositor?
Esto parece cierto debido a las dificultades instrumentales”
4 compases antes de la cifra
6

Compás 13 de cifra 6
“¿Qué hay
que tocar? Do bemol o Do becuadro? Generalmente los clarinetistas
tocan un Do becuadro. Por el contrario los compositores analistas
se inclinan por un Do bemol. La partitura de edición
Durand responde a los dos manuscritos. Por qué no una
ternera mayor y luego una menor!
Luego pasa lo mismo a la octava. Puede ser que el tiempo nos
explique...”

En 10 y tercero de 10

Un compás
antes de “plus animé”

Un poco más adelante en 11
Quinto compás de
12
“Tuve el placer de grabar
esta maravillosa obra con la Orquesta Nacional de Francia con
la dirección de Jean Martinón. Este especialista
en la música de Debussy siempre se sorprendía
al oírme tocar RE becuadro-MI bemol. Él quería
oír RE sostenido-MI becuadro. Siendo respetuoso del texto
y las tradiciones yo insistía en tocar RE becuadro-MI
bemol. Pero la duda existe y se instala...”
Observen también
la enarmonía de las notas del tercer compás antes
del final.
subir